La cosa se puso seria en el primer escenario deportivo del país. Este domingo, la Municipalidad de Lima decidió clausurar temporalmente el Estadio Nacional, y la noticia cayó como baldazo de agua fría para los hinchas que ya venían molestos por cómo se viene usando el coloso.
Todo ocurrió en horas de la mañana, cuando personal municipal llegó al recinto y colocó los sellos de clausura. Hasta ese momento, no había una explicación oficial clara, pero el contexto ya decía bastante: el estadio había sido sede de dos conciertos de salsa el viernes y sábado… y lo que debía terminar temprano, se terminó alargando hasta la madrugada.
Sí, así como lo lees. Aunque las normas municipales son claras —eventos hasta las 11:00 p.m.—, en redes sociales comenzaron a circular videos donde se ve que la fiesta seguía pasada las 3:30 a.m. e incluso hasta las 4:27 a.m. ¿Te imaginas salir del Nacional casi al amanecer? Eso fue exactamente lo que pasó.
El evento en cuestión fue el “Una Noche de Salsa 14”, que llevó a miles de personas al estadio. Pero más allá del lleno total y el ambiente, el problema estuvo en el incumplimiento de las reglas. Y acá viene lo complicado: aunque los organizadores sean los responsables directos, la sanción termina cayendo sobre el recinto.
Días antes, la Municipalidad ya había enviado un documento al IPD dejando en claro las condiciones: respetar horarios, controlar el ruido y garantizar el orden dentro y fuera del estadio. Nada fuera de lo común. El tema es que, por lo visto, esas indicaciones quedaron en papel.
Y claro, esto reaviva una discusión que ya venía calentita. ¿El Estadio Nacional está para conciertos o para fútbol? En los últimos meses, varios partidos tuvieron que moverse o suspenderse por priorizar eventos musicales. Y eso, al hincha, le duele.
Como si fuera poco, no es el único problema. Hace unos días, un reportaje advirtió sobre la falta de mantenimiento en partes clave del estadio, como su estructura metálica y la zona de la antorcha. Según especialistas, hay elementos que no se revisan desde hace más de 15 años. Sí, leíste bien… quince.
Entonces la pregunta cae sola: ¿qué está pasando con el principal escenario deportivo del Perú? Entre conciertos que se alargan más de la cuenta, críticas por la gestión y temas de infraestructura, el Nacional está en el ojo de la tormenta.
Por ahora, ni el IPD ni la Municipalidad han dado una versión completa de lo ocurrido. Pero lo cierto es que el golpe ya está dado… y el fútbol, otra vez, queda en segundo plano.