Alianza Lima vs. Sport Boys EN VIVO y EN DIRECTO minuto a minuto por el Torneo Apertura 2026
Alianza Lima recibirá a Sport Boys en el Estadio Matute por la fecha 4 del Torneo Apertura 2026
El peruano firmó el triunfo más grande de su carrera al derrotar al número 38 del mundo en pleno estadio Guga Kuerten.
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Lo de Ignacio Buse en Río ya no es promesa, es realidad. El peruano firmó el triunfo más grande de su carrera al eliminar a Joao Fonseca, número 38 del mundo y cuarto favorito del torneo, en pleno estadio Guga Kuerten del Jockey Club Brasileiro. Sí, en su casa. Con su gente. Y con todo el ruido encima.
¿Se podía? Claro que se podía. Pero había que hacerlo.
La lluvia retrasó el arranque y el ambiente se fue cargando poco a poco. Río estaba de fiesta por el Carnaval y, aun así, el estadio se llenó para ver al “garoto” de 19 años enfrentarse al limeño de 21. Duelo de jóvenes con hambre, de esos que uno marca en la agenda.
Buse salió con la gorra hacia atrás, mirada firme y cero temblores. En la primera manga sostuvo el ritmo, manejó los intercambios largos y no se dejó intimidar por el público. Pero Fonseca pegó en el momento justo y se llevó el set inicial. Ahí muchos pensaron que la historia ya estaba escrita.
Nada que ver.
En el segundo parcial, apenas arrancando, Ignacio quedó 0-40 con su saque. Tres puntos de quiebre en contra. Tres. Y los levantó todos. Con carácter. Con convicción. En el juego siguiente rompió él. Golpe por golpe, empezó a desarmar al brasileño, que buscaba apoyarse en la tribuna para empujar.
“Joao es afortunado de tener este público”, soltó Buse luego. Y lo dijo sin ironía, con respeto. Porque sabía que estaba jugando contra dos rivales: el tenista y el estadio.
El tercer set fue una prueba de temple. Ignacio volvió a quebrar temprano y después administró la ventaja con una madurez que sorprende para alguien que está debutando en un ATP 500. Servicio firme, buena lectura en los momentos calientes y otra vez escapando de un 0-40 que pudo cambiar la historia.
¿Te das cuenta de lo que significa salvar seis break points en instancias decisivas ante un top 40 y en su casa?
El grito final fue puro desahogo. Brazos arriba, mirada al cielo y esa sensación de que algo grande está empezando. No es casualidad. Buse viene construyendo este momento paso a paso. Lo demostró en Lima, lo confirmó en Río.
Ahora lo espera Matteo Berrettini, finalista de Wimbledon, palabra mayor en el circuito. Un desafío durísimo, claro. Pero después de lo que hizo ante Fonseca, ¿quién se anima a ponerle techo?
La victoria no solo lo mete en cuartos de final del ATP 500 de Río. También lo catapulta en el ranking. Ignacio Buse aparece ahora en el puesto 74 del ranking virtual ATP. Y eso cambia todo.
Por primera vez entrará directo al cuadro principal de Roland Garros. Sin qualy. Sin tener que jugar tres partidos previos para ganarse un lugar. Directo a París, directo a la tierra donde se escriben historias grandes.
Será su segunda experiencia en un Grand Slam. La primera fue en el US Open 2025, cuando logró superar la clasificación y terminó enfrentando a Ben Shelton en la Arthur Ashe. Aquella vez pagó derecho de piso. Esta vez llega distinto: con más rodaje, más confianza y otra presencia en cancha.
Para el tenis peruano el dato no es menor. Desde 2023, cuando Juan Pablo Varillas alcanzó los octavos de final en Roland Garros y cayó ante Novak Djokovic, Perú no tenía representación asegurada en el cuadro principal del torneo parisino. Hoy esa bandera vuelve a estar en manos de un chico de 21 años que juega sin complejos.
Ignacio lo dijo claro: sabe que el camino no será sencillo y que cada partido trae nuevas lecciones. Habla con calma, pero en la cancha compite con una intensidad que contagia.
La pregunta es inevitable: ¿estamos viendo el inicio de una nueva etapa para el tenis peruano?
Tal vez sea pronto para lanzar fuegos artificiales. El circuito es exigente, las semanas pesan y los rivales no perdonan.
Lo que sí es seguro es esto: Buse ya dejó de ser promesa. En Río dio un golpe fuerte, de esos que se escuchan en todo el continente. Y ahora quiere más.
Hincha del tenis peruano, anda acomodando el despertador y la agenda. Porque lo de “Nacho” ya no es sorpresa: es presente.