Los problemas no le dan tregua a Alianza Lima. Cuando parecía que la goleada 3-0 ante Inter Miami en la ‘Noche Blanquiazul’ había devuelto algo de calma, una nueva información sacude fuerte al club. Pedro Aquino será separado de manera indefinida del plantel principal, luego de que el área deportiva confirmara su presencia en el episodio de indisciplina ocurrido durante la concentración en Montevideo.
Con el correr de las horas, la interna blanquiazul fue sumando capítulos incómodos. Según reveló el programa Fútbol Satélite, Aquino estuvo en la misma habitación donde Carlos Zambrano, Miguel Trauco y Sergio Peña protagonizaron una reunión que hoy mantiene al club en el centro de la polémica, en plena participación en la Serie Río de La Plata.
Desde el entorno del jugador trascendió que el volante se reunió con la dirigencia y explicó su versión de los hechos. Reconoció haber estado con sus compañeros, aunque negó haber ingerido alcohol y dejó en claro que no tiene relación con la grave denuncia que pesa sobre Zambrano, Trauco y Peña. Aun así, la postura del club fue tajante: separación indefinida.
La decisión no pasó solo por los escritorios. Pablo Guede también tomó cartas en el asunto. El entrenador fue claro puertas adentro y dejó establecido que Pedro Aquino quedó fuera de su proyecto deportivo. Mientras él esté al mando del equipo, el mediocampista no volverá a sumar minutos con la camiseta íntima, una señal fuerte en medio de un momento delicado.
Aquino llegó a Alianza Lima cedido por Santos Laguna con la expectativa de convertirse en una pieza clave del mediocampo. Hoy, su panorama cambió por completo y su futuro en La Victoria luce más que incierto.
Mientras tanto, la denuncia contra Zambrano, Trauco y Peña continúa su curso. Los tres futbolistas se pronunciaron en redes sociales para negar cualquier participación en el presunto abuso sexual denunciado por una joven argentina de 22 años, quien presentó el caso en su país tras haber estado en Uruguay.
Luego del amistoso ante Inter Miami, Guede habló por primera vez del tema en conferencia de prensa. Sus palabras reflejaron el golpe emocional que atraviesa el plantel. “Están dolidos los chicos, a mí también me duele. Somos humanos y hoy el partido tenía que ser una fiesta”, expresó el técnico de 51 años, visiblemente afectado.
Consultado sobre la posibilidad de reforzar el equipo ante las separaciones, Guede fue cauto y dejó la pelota en la cancha dirigencial: “Tenemos que sentarnos con el club para saber qué hacer”. En Alianza Lima, la tormenta sigue abierta y nadie se anima a ponerle fecha de cierre.