Barcelona campeón de la Supercopa de España 2026 tras vencer al Real Madrid – VIDEO
Barcelona volvió a reinar en la Supercopa de España tras vencer 3-2 al Real Madrid en un clásico vibrante jugado en Yeda.
Barcelona volvió a reinar en la Supercopa de España tras vencer 3-2 al Real Madrid en un clásico vibrante jugado en Yeda.
La Supercopa de España volvió a teñirse de azulgrana. Barcelona se quedó con el título tras vencer 3-2 al Real Madrid en un clásico que tuvo de todo: tensión, goles, ajustes tácticos, errores, héroes inesperados y un protagonista que terminó marcando la diferencia cuando más quemaba la pelota: Raphinha.
Un clásico nunca se juega solo con las piernas. Tiene memoria, cicatrices y pulsaciones propias. El Real Madrid lo sabía y Xabi Alonso intentó agarrarse a esa mística con un planteamiento distinto al habitual. Defensa de cinco, bloque bajo y paciencia. Barcelona, en cambio, llegó con el cartel de favorito y con la idea clara de resistir primero y golpear después. Ese libreto duró poco. Raphinha se encargó de romperlo.
El brasileño firmó un doblete que terminó dando la 16ª Supercopa de España al Barça. Primero avisó y perdonó ante Courtois, pero un minuto después no falló. Zurda cruzada, balón lejos del belga y grito contenido en Yeda. El plan madridista empezaba a resquebrajarse.
Xabi Alonso, consciente del momento de su equipo, apostó por una versión más intervencionista. Un Madrid compacto, intenso y con recuerdos de viejas batallas defensivas que alguna vez le dieron resultados en escenarios hostiles. La idea era resistir, morder y esperar el error rival. Lo que vino después fue una locura.
El descuento del primer tiempo fue una tormenta. Tres minutos que terminaron estirándose hasta siete y medio y que cambiaron el partido por completo. Vinícius Junior, que venía arrastrando una larga sequía, apareció con un gol marca registrada. Aceleró, encaró, dejó rivales en el camino y definió con rabia. El Vinícius que intimida, el que levanta a la gente del asiento, el que recuerda por qué alguna vez estuvo en la conversación grande.
La alegría blanca duró poco. Pedri volvió a poner orden donde había caos. El canario sacó magia de su botín derecho y Lewandowski, bien ubicado, castigó otra vez. Golpe duro para un Madrid que recibía impactos, pero seguía de pie.
Y cuando parecía que el descanso traería calma, apareció Gonzalo García. Ejecutó el plan de Xabi como si llevara años en la élite. Luchó, molestó y, desde el suelo, empujó un balón imposible tras un córner. El empate devolvía la fe y confirmaba que el clásico estaba lejos de cerrarse.
La segunda parte bajó revoluciones. El Madrid se ordenó atrás y Barcelona empezó a chocar contra una muralla. Vinícius seguía siendo el que rompía la monotonía, poniendo en aprietos a Koundé una y otra vez. Joan García respondió cuando hizo falta y sostuvo al Barça en los momentos incómodos.
Hansi Flick movió el banco. Esta vez sí tenía respuestas. El desgaste empezó a notarse y Barcelona se instaló en campo rival. Justo cuando se preparaba el ingreso de Mbappé, Raphinha volvió a aparecer. Remate defectuoso, resbalón incluido, rebote y destino caprichoso. La pelota terminó en la red y el brasileño volvió a señalarse el pecho.
Ese gol cambió el cierre. El Madrid se quedó sin aire, aunque todavía tuvo una vida extra. La expulsión de De Jong encendió los minutos finales, pero las ocasiones desperdiciadas y la firmeza de Joan García sellaron la historia.
El clásico volvió a hablar en azulgrana. Y Raphinha se llevó la última palabra.